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SIPALKI-DO: Un camino por seguir


Revista Maestros: nota periodística al Maestro José Barreiro - Año 2006

Cuando nos referimos al Sipalki nos referimos a una forma de vida, un camino que recorre muchísimos años y que sus practicantes seguirán.
José Barreiro 6º Dan nos cuenta como es la esencia de este arte y lo que significa para ellos el gran maestro Soo Nam Yoo 10º Dan.


Maestros- ¿Cuándo empezó con las artes marciales?
J. Barreiro- Aproximadamente en el año 1974, cuando comencé lo hice con el gran maestro Soo Nam Yoo en el Kumasawa.

Maestros- ¿Qué fue lo que lo atrapó tanto del Sipalki que no practicó otra disciplina?
J. Barreiro- Todo, pero lo principal que me atrapó es el maestro, después el arte marcial a medida que lo iba conociendo me hacía sentir más lleno , me sentía bien y no necesitaba otra cosa que entrenar y conocer más que el Sipalki.

Maestros- ¿Qué es el Sipalki para usted?
J. Barreiro- No solo es el arte marcial en sí, es también un camino a seguir, es mi forma de vida y la de muchos más. Es todo.

Maestros- ¿Qué le podría decir a la gente que no lo conoce y le gustaría acercarse?
J. Barreiro- El Sipalki es el que te da la posibilidad de algún día ser un hombre, un guerrero o un artista. Por lo menos ser un hombre y ser una gran persona. Yo creo que lo mejor que le puede pasar a una persona es practicar un arte marcial, en todo sentido, no solo por la parte física sino también por la parte espiritual. Muy poca gente piensa en la parte espiritual, en seguir un camino. Seguir un camino es algo que no tiene término, es algo incondicional. El hecho de seguirlo, nos da todos los frutos y las bendiciones que estamos buscando en él.

Maestros- Mas allá de la parte física, las técnicas y armas que se den en este arte marcial, ¿Qué otra cosa te puede dar?
J. Barreiro- Cuando hablamos de deporte decimos cuerpo y mente; cuando hablamos de artes marciales hablamos de un camino y decimos cuerpo, mente y alma. Yo creo que el espíritu es superior. Cuando nosotros tenemos contacto con nuestro espíritu, tenemos una puerta abierta al universo.

Maestros- Entonces la faceta espiritual es la más importante de cada arte marcial más allá del oficio.
J. Barreiro- Si porque una cosa trae a la otra. Primero empezamos con lo físico que es como un móvil o como un vehículo para poder llegar a nuestra mente y a nuestro espíritu. Si nosotros trabajamos físicamente crece nuestra mente y cuando crece nuestra mente nuestro físico crece mucho más. Y a todo eso le agregamos la parte filosófica del arte marcial lo que termina de compaginar todo. Una cosa fundamental de arte marcial es el fundamento, es decir, no hay arte marcial si no hay fundamento. Muchas artes marciales copian técnicas de otros lados y como no tienen fundamento se caen o deforman al verdadero y eso no es muy ético, es como copiar formato y solo cambiar el nombre.

Maestros- La idea de Sipalki es seguir siempre el mismo camino sin deformar el arte.
J. Barreiro- Es así, la idea es no deformar el arte, ni la relación entre maestro y alumno, antiguamente se decía que el cinturón rojo era el instructor o profesor y que el 1º Dan era caballero (estamos hablando de la década del 70), entonces había una serie de principios y normas que se daban en el arte marcial para enseñarle al alumno, no solo para que tenga una base filosófica, sino también para que tenga una base con pautas, parámetros y principios para poder ser una persona de bien, que respete a su familia y a su prójimo.
Que arte marcial hay sin humildad y sin respeto. Sin esas cosas no se puede practicar un arte marcial, no existe, porque si un alumno no tiene confianza al maestro o al profesor nunca va a crecer, por eso decía el Gran Maestro 10º Dan que: “nunca va a tener un buen alumno el que no tuvo la experiencia de tener un buen profesor”.

Maestros- ¿Cuál debería ser la idea de una relación alumno-profesor?
J. Barreiro- Primero, deben llevar el arte marcial en su corazón, después ese hecho mismo de llevar el arte marcial en el corazón y su espíritu hace que se cree una relación de respeto total, y eso se da por cuestión de humildad por parte del alumno, que se vacía para poder recibir todo de su maestro, para poder comer lo que le sirve el maestro en la mesa.

Maestros- Después de 31 años de práctica ¿Qué cambió de la relación de usted con su maestro a la de ahora con sus alumnos?
J. Barreiro- Con el Gran Maestro 10º Dan no cambió nada, me sigo sintiendo un alumno gracias a Dios y me encanta porque me hace sentir bien. Con respecto a los alumnos si cambió mucho porque antes entraba a un lugar para demostrar quién era, hoy en día entro a un lugar a dar mi corazón, y le digo a mis alumnos que yo soy como un hermano mayor y todos tenemos un Gran Maestro. Todos vamos por el mismo camino.

Maestros-¿Cómo está la escuela hoy?
J. Barreiro- Yo soy director general de la Sipalki Mundial y soy presidente de la Asociación Metropolitana de Sipalki que es mi propia escuela. Tenemos algunos gimnasios en capital y provincia, no somos muchos porque queremos ser pocos pero buenos.
Por tratar de ser muchos hoy en día hay gente que se está equivocando en el camino, es decir les está enseñando un camino equivocado a sus alumnos y eso no tiene perdón de Dios. Cuando uno le dio 4 o 5 años de clases equivocadamente a sus alumnos es muy difícil recuperarlo, como dijo alguna vez el Gran Maestro 10º Dan: “nadie adopta a un chico de 18 años”

Maestros- ¿El maestro Yoo es la máxima autoridad?

J. Barreiro- Si, siempre, el maestro vino a Argentina el 9 de Mayo de 1970 y siempre fue el líder acá, en Corea y en todo el mundo, después aparecieron otros que intentaron ocupar ese lugar pero no lo pudieron hacer, yo con 35 años de experiencia siento que cada día como alumno o como profesor estoy aprendiendo y todos los días que entreno siento que me voy lleno y eso no lo puede lograr cualquier Maestro. El gran maestro entreno en corea a las fuerzas armadas, tienen alumnos en corea que llegan a tener la categoría de 8º Dan.
Una vez el Gran Maestro 10º Dan nos dijo: “que suerte que ustedes tienen al maestro, yo no tengo ninguno”.
El arte marcial premia la constancia, la práctica continua dentro del camino es premiada con entendimiento, uno cosecha lo que siembra 100%.